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CONCLUSION FINAL:
OFICINA DE PRENSA DE LA SANTA SEDE
PONTIFICIO CONSEJO PARA
LOS AGENTES SANITARIOS
REUNIÓN DE PASTORAL DE LA SALUD
¡Effatá! - Las Personas Sordas, Heraldo y Testigo del Anuncio Evangélico Ciudad del Vaticano, 4 - 6
junio de 2010
CONCLUSIONES
Al término de esta Reunión de Pastoral, titulada "¡Éfeta! Las personas sordas, heraldo y testigo del anuncio evangélico", organizada por el Pontificio Consejo para los Agentes Sanitarios, se han definido los instrumentos para la puesta en marcha de algunas prioridades en el ámbito de la integración de los no oyentes en la vida eclesial y en la sociedad en general. En esta segunda etapa del compromiso del Dicasterio en favor de los afectados por sordera, se han recogido y puesto en marcha las recomendaciones presentadas al término de la Conferencia Internacional "¡Éfeta! Las personas sordas en la vida de la Iglesia", celebrada el pasado mes de noviembre también en el Vaticano. Tal resultado ha sido posible gracias a la activa participación y a la adhesión de los miembros del mismo Pontificio Consejo y de otras oficinas vaticanas, de la Conferencia Episcopal Italiana y de las diócesis de Roma, Bari, Foggia, Chieti, Crotone, Padua, Patti, Vicenza, Bolonia, Palermo, Sulmona, Aquila, Imperia, Agrigento, Teramo, Asís, Florencia, Foligno, Frosinone, Salerno, Milán, Trani, Módena, Tursi-Lagonegro, Venecia, Mesina, Perusa, Terni, Rímini y Pordenone. A ellos se unieron personal religioso, especialistas y voluntarios. Hubo igualmente una gran aportación de los representantes de las iglesias de los Estados Unidos, España, Irlanda y Alemania, que se dirigieron a Roma para asistir a la reunión.
He aquí en síntesis las prioridades y los instrumentos delineados en estos tres días de trabajo:
1. Ofrecer a las Iglesias locales y particulares los instrumentos para empezar a trabajar "para y con" las personas sordas, ya sea a partir de elementos específicos para la programación pastoral o de ayudas multimedia; entre estos se incluirían DVD's con la traducción en Lengua de Signos que se podrían utilizar como medio auxiliar para la formación y la participación en la vida de las comunidades eclesiales.
2. Cuidar y difundir con particular empeño la "formación de formadores", en primer lugar de los futuros presbíteros, del personal religioso y de todos los agentes de pastoral.
3. Tal y como se señaló en esta reunión, se considera de fundamental importancia que, por ejemplo en los seminarios, sea posible acercarse a la realidad de los no oyentes aprendiendo las bases de la Lengua de Signos, su vivencia histórica y personal, las dificultades a las que se tienen que enfrentar en la sociedad, en la escuela y en la Iglesia. Dicho programa de formación, con las debidas adaptaciones, podrá ser utilizado en todos los ámbitos.
4. Convertir en permanente el Grupo de Estudio anunciado durante la Conferencia Internacional de cara al Pontificio Consejo para los Agentes Sanitarios. Ese organismo permitirá que el trabajo desarrollado en este ámbito disponga de la calidad y uniformidad necesarias.
5. Diseñar una página web de referencia para la difusión de las iniciativas y para la comunicación y el intercambio entre los que trabajan en la Pastoral del Sordo.
6. Promover la institución de una certificación "Ad hoc" para los traductores en Lengua de Signos en el ámbito eclesial. Se considera fundamental que se haga una distinción entre el "traductor" y el "facilitador"; este último deberá tener las competencias religiosas suficientes que le permitan seguir correctamente las funciones religiosas, por ejemplo en la Liturgia Eucarística.
Finalmente, todos los participantes de la Reunión se han comprometido y se seguirán comprometiendo en que las conclusiones arriba mencionadas sean puestas en marcha lo antes posible, a petición de Su Santidad el Papa Benedicto XVI y tal como recordó durante la apertura de los trabajos de esta Reunión el Presidente del Dicasterio, el Arzobispo Zygmunt Zimowski.
Ciudad del Vaticano, 6 de junio de 2010 |
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XXIV Conferencia sobre personas sordas en la vida de la Iglesia
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CONCLUSION FINAL:
XXIV CONFERENCIA INTERNACIONAL ¡Effatá! Las Persona Sordas en la vida de la Iglesia 19-20-21 de noviembre de 2009
RECOMENDACIONES FINALES |
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El Pontificio Consejo para los Agentes Sanitarios, al organizar esta Conferencia dedicada a las personas sordas en la vida de la Iglesia, ha querido enviar un mensaje fuerte para subrayar la atención que merecen las problemáticas vinculadas con el discapacitado auditivo de las personas sordas en su calidad de miembros vivos de la Iglesia, tal como lo ha puesto en evidencia el Santo Padre Benedicto XVI durante la audiencia que ha concedido a los participantes en esta XXIV Conferencia Internacional: “Vosotros no sólo sois los destinatarios del anuncio del mensaje evangélico, sino en virtud de vuestro Bautismo sois también anunciadores a pleno título.”
En efecto, con respecto a las conferencias anteriores organizadas en torno a los diferentes tipos de discapacidad, la novedad de esta Conferencia está también en el hecho de haber querido poner de relieve que cuando se habla de fe y de práctica religiosa, la discapacidad auditiva puramente sensorial debe ser tratada necesaria y separadamente de otras discapacidades físicas.
RECOMENDACIONES
Para la plena integración de las personas sordas en la vida de la Iglesia, esta asamblea propone:
1. Que se instituya una oficina central de la Iglesia a nivel nacional, que se ocupe y coordine la pastoral para las personas sordas.
2. Que cada diócesis tenga al menos un sacerdote con las necesarias competencias en el campo específico a fin de que sea el punto de referencia de las personas sordas para los sacramentos (la penitencia en particular), la liturgia y la catequesis.
3. Que para los seminaristas se cuente con un curso de orientación hacia esta pastoral especial y se les estimule a profundizar el conocimiento del mundo de los sordos y eventualmente también la lengua de señas, a los que demuestren interés hacia ella.
4. Que los obispos dediquen mayor atención al problema de los sordos, de modo que en el plano pastoral y catequético de la diócesis también encuentren su espacio la catequesis y la pastoral para y con sordos y que una persona sorda integre el grupo formado para este fin.
5. Que en las grandes ciudades se identifique una iglesia/parroquia en la que la liturgia permita la participación activa de personas con problemas auditivos. 6. Que en la programación de la pastoral parroquial y diocesana, se conceda particular cabida a las personas sordas y a sus familias. Asimismo, es oportuno que una persona sorda y padres de familia estén presente y colaboren en su redacción.
7. Debería haber una página web católica para sordos que trate temas de actualidad de nuestra fe. En dicha página web haya la posibilidad de seguir también la Misa con la homilía y, cuando sea oportuno, se trate de hacer entender mejor las cuestiones éticas de importancia política.
8. Que se conceda también a las personas sordas la posibilidad de participar en los cursos de ciencias religiosas que se organizan a nivel diocesano.
9. Para salir al encuentro de las necesidades de las personas sordas que no conocen la lengua de señas, de los que se vuelven sordos, o de las personas adultas afligidas de sordera, se recomienda a los pastores de almas que equipen con pantallas los ambientes para la liturgia.
10. Que a nivel nacional se identifiquen estructuras idóneas para la promoción de las vocaciones y la formación de los candidatos sordos a la vida religiosa y sacerdotal.
11. Que las diócesis tengan un registro para los intérpretes competentes para desarrollar el trabajo en la Iglesia.
12. Tal como lo ha subrayado el Santo Padre, es preciso remover todo obstáculo para la plena integración social de las personas sordas implementando ante todo leyes, convenciones y protocolos apropiados que tiendan a crear las adecuadas condiciones jurídicas para agilizar la inserción de las personas sordas tanto en los circuitos formativos como en aquellos laborales, de modo que hagan fructificar también sus talentos (Mt 25, 14-30) y cada una según sus dotes y capacidades contribuyan en todo nivel al bien de la sociedad entera.
Mientras la experiencia de estas tres jornadas nos proporciona por un lado gozo y esperanza, por el otro, nos estimula a trabajar cada vez más y mejor para que el gemido, antes bien, el grito de Jesús EFFATÁ – ¡Ábrete!, resuene en los corazones de todos los sordos que están a nuestro lado o esparcidos por el mundo. |
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Testimonio del Fr. Wilson Czaia Ver Testimonio del don Jaime Gutiérrez Ver |
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